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EL DECIR DE ROCHA (Por ANGEL M. LUNA)

Rocha tuvo, por mucho tiempo, el privilegio de ser el departamento de habla más puro, más castizo; todavía hoy conserva aquella fama, aunque con el andar del tiempo se ha ido desvaneciendo. Hay una justificación y trataremos de analizarla sencillamente. Se consideró a Rocha, por el aislamiento en que estuvo durante muchísimos años, como un verdadero islote Lingüístico rico en matices, en vocablos, en frases, dichos y refranes. Se mantenía el decir español sin contaminaciones, sin deformaciones y, sobre todo, sin el desgaste al que se somete a la palabra desde el punto de vista fonético. Lo que más llamaba la atención es la manera correcta de conjugar los verbos, especialmente los que se apocopan en el Imperativo: ven, ten, haz, pon, etc. Igualmente admiraba que allí se empleara el pronombre personal tú, en lugar de vos o del repudiable che- vo. Pero Rocha fue dejando de ser aquel islote lingüístico de pureza inigualable, primero al llegar el ferrocarril, y luego el carretero (como se dice allí, por elipsis de camino). La corriente viajera que llegaba a Rocha por esas dos vías y el turismo que se ha ido acrecentando, le dio al lenguaje, al decir del lugar, un tono nuevo de cosmopolitismo. Y sabemos que la manera de hablar es fácilmente contagiosa; hay afán de incorporar vocablos, expresiones, y hasta en el aspecto fonético la modalidad del habla adquiere otro matiz. Pero, felizmente, todavía se habla bien y se conserva una muy característica entonación especial que distingue a los rochenses, sobre todo cuando emplean el tú fuera del departamento. Además de estos aspectos, que sin duda deben tenerse en cuenta, el rochense emplea un léxico especial, de mucha significación y de sabor localista. Hace ya un tiempo -algunos años ya- trabajamos sobre la Lexicología Rochense en colaboración con el eminente filólogo Dr. Adolfo Berro García. El trabajo fue arduo, de mucha paciencia, de investigación prolongada, de búsqueda en distintos ambientes y logramos realizar una labor que recibió el premio de la buena aprobación de la Academia Nacional de La Plata y del Instituto de Ciencias del Lenguaje de España. Muy conformes estuvimos y ¿por qué no decirlo? muy orgullosos de que nuestros vocablos rochenses salieran de los límites departamentales. Vayamos, pues, ahora al estudio de algunas de esas palabras y expresiones zonales. No olvidemos la posición geográfica de Rocha y la influencia de su límite con Brasil. Hay, por tanto, matices lingüísticos propios de la zona, por infiltración; existen voces cuya interesante trayectoria hemos seguido de cerca; palabras que se empleaban en Rocha, por ejemplo, siguen usándose hasta India Muerta, y de allí su rumbo se va perdiendo, tanto que en Lascano no se las conoce. Ocurre cosa semejante cuando se enfila hacia Maldonado o San Carlos: la palabra "sale" de Rocha, se le conoce en El Sauce, en Garzón, su uso es menos frecuente en José Ignacio y se le desconoce en San Carlos. Y Rocha está a sesenta quilómetros apenas, por el carretero, de la ciudad de Maldonado. La influencia lusitana con respecto al lenguaje varía radicalmente en relación con otros departamentos también fronterizos y vecinos nuestros, como Cerro Largo (no ya Rivera ni Artigas). La lengua es, como bien se sabe, un organismo vivo, pasible de cambios, modificaciones, desgastes, muerte. Hay una serie de factores o circunstancias que le dan tono, fuerza telúrica, enriquecimiento de células nuevas, para una nueva vida. Nos detendremos ahora en la búsqueda del origen y exacta comprensión de algunas de las particularísimas voces de Rocha.

BARANDA. (Nombre femenino.) Se da este nombre a la galería cubierta que sirve de resguardo a las piezas o habitaciones del interior de una casa. La palabra es corrupción de veranda. Procede del sánscrito verandha, con el mismo significado.

BARBOLETA. (Nombre femenino,) Se designa así a la mariposita que se cría y vive particularmente en las trojas, sobre todo cuando allí se guarda maíz. Es interesante destacar el sentido figurado que se da a esta palabra cuando se aplica a alguna persona revoltosa, inquieta, que no tiene sosiego. La dicción procede del portugués, en cuyo léxico se incluye como sinónimo de mariposa. En gallego se emplea como barboleta, borboleta y volvoreta, también con la misma acepción de mariposa. El vocablo genuino es borboreta, de origen puramente onomatopéyico, por su raíz duplicada borbor (líquido que hierve, agua que corre, insecto que vuela: borborigmo, borbotar, borbollón, borbotón, etc.).

BUTIASERO. Denominase así al vendedor de butiaes, fruto de la palma o palmera.

ENCHUMBAR. Este verbo denota la acción de mojar con exceso, empapar, sobre todo la tierra. Se emplea también el adjetivo: enchumbada o enchumbado. La procedencia de esta palabra es sin duda portuguesa, de chumbo, y esta dicción se ha formado de la latina plumbum-i, el plomo. El grupo consonántico pi-eh obedece a una conversión fonética. Significando, pues: pesar como plomo, corno chumbo. "Llegué enchumbado a las casas." "Tortas enchumbadas de grasa.'"

GRELO. El brote o broto que nace en las semillas depositadas. Esta voz tiene origen netamente portugués, donde aparecen las palabras grelo y grelar, lo mismo que en gallego, sobre todo cuando ese brote es de la papa o patata. Podemos considerar, entonces su origen como galaico-portugués.

MACUiN. Se designa con esta palabra el insecto popularmente conocido como bicho colorado y científicamente denominado Leptus au- tumnalis o Tetranychus molestissi- mus. Todos en Rocha saben lo que es el macuín. Es ésta una de las palabras que ha "caminado" con el turismo, pues ya en muchos lugares se le conoce, pero diciendo: "Macuin, corno dicen en Rocha". La palabra tiene procedencia guaraní. En esta lengua al molesto insecto se le llama cuií o cuiín. La voz cuí significa polvo o harina y el sufijo í (nasal) señala el diminutivo de nombres y adjetivos: cuí-í, polvillo; yaguá-í, perrito; cuna-í, mujercita. En cuanto a ma es el adverbio modal que se emplea para dar idea de cómo es la cosa o ser. Ma-cuí-í o Macuí-í (n), significa, pues, "corno polvillo", aludiendo a la pequeñez del insecto y a la forma corno se expande en la piel del hombre. “En verdad que molesta e irrita este macuín de rocha”

MATETERO. No es el vendedor de mates, como se denomina en algunas partes de la Argentina al que se ocupa de ese negocio. En Rocha tiene otro significado: útil realizado en mimbre, metal, cuero u otro material que sirve para colocar el mate; se usa la palabra en lugar del compuesto “posamate”. La voz matetero toma una t epentética que frecuentemente, como la d, concurren a la formación de derivados: cafetero, aguatero, salivadera, matadero, tetera, etc.

MIRAGUAYA. También se escribe mirahualla y miragualla. Así se designa a un pez de gran tamaño. La etimología del vocablo es guaraní. Su verdadera grafía debiera ser piraguaya o mbiraguaya. Es corriente en guaraní el empleo de p por mb y muy particularmente en dialectos tupíes. La voz pirá- guar quiere decir: "el que come peces", calificativo que se aplica a otros peces. En suma y para no abundar en la faz etimológica de la dicción, diremos que la miraguaya es un pez de gran dimensión y que se alimenta de peces. Pero debemos detenernos en el sentido traslaticio que se le da en Rocha a la palabra miraguaya: "Gran mentira", "Embuste", "¡Qué miraguaya le echaste!" expresión de colorido regional y a la vez de vigorosa y risueña ironía.

NEGRUMEN. Conjunto de nubes o más bien de nubarrones oscuros que señala o indica próxima tormenta. Origen: del portugués negrume, negrura, oscuridad, tiempo oscuro. La dicción procede del latin, donde niger-nigra-nigrum, en- gro, da nigramen-inis y nigritudoinis, la negrura; la raíz figura, por lo demás, en la lengua griega: nekrós-nekrá-nekrón, muerto, sombra, oscuridad. En español se conserva la n final de sufijo: cardumen. Como complemento de este breve trabajo, ya que existen muchos vocablos más para analizar, enumeraremos algunas palabras que sí bien no tienen una etimología definida, contienen un sabor regionalista destacable y son de uso corriente.

CHAFANDIN. Se llama así a la persona desaprensiva o sin escrúpulos, medio tramposa, informal. Esta palabra es usada frecuentemente en Rocha y también en Maldonado. En el resto del país el vocablo resulta desconocido.

DESPARRAGADO. Adjetivo que indica a una persona como inescrupulosa, sin responsabilidad, tramposo, "sabandija". El origen parece ser desarraigado, de desarraigar; fuera de la sociedad, apartado de las buenas costumbres.

JACA. Hombre soberbio, con pretensiones; pero sólo cuando se trata de una persona de baja estatura. En Puerto Rico, Jaca o Jaco, como yegua o caballo chico, según aparece registrado en el diccionario de Malaret.

LAMBUSAR. Comer algo, generalmente a hurtadillas. Tiene este verbo un sentido de asco o de repugnancia, pues se asocia con babosear: "carne lambusiada", "pan o hueso lambusiados", "¿ Lambusiaste esta comída ?". Procede del portugués lambiscar, comer fuera de las horas habituales, en pequeñas cantidades, en cualquier momento. En Perú se emplea el nombre lambiscón, que significa goloso, lameplatos; en México se usa lambón; en Santo Domingo el adjetivo lambisquero, que le gusta lamer. Por tanto, el verbo lambusar, usado en Rocha, mantiene el origen de lamer.

SARRAPASTROSO y SAPARRASTROSO. Se indica con este nombre a una persona abandonada, descuidada, sucia, "dejada", sin hábito de trabajo. El origen del vocablo es sin duda arrastrar-arrastrarse, y la desinencia oso, abundancial. Persona arrastrada física y moralmente.

SATINOLA. Se usa frecuentemente, con preferencia por la gente mayor, para nombrar a la "pomada de lustrar calzado". Satinola fue una marca de una pomada y por sinécdoque se ha mantenido ese vocablo, como generalización de un producto. Solamente en Rocha se registra el referido uso.

Publicado en el Suplemento Los Departamentos, Número 10, Rocha, Año 1970

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