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TEJIDOS DE VIDA / CABO POLONIO

Cabo Polonio
(Fragmento)

Sobre las rocas, la mar estalla
En sinfonías de sol y arena…
Y de energía y de furia plena
Cubre de espuma la gris muralla…
Y desde el faro, pétrea atalaya
La luz amiga protege y guía…
Luz de esperanza en la lejanía
Cabo Polonio… rocas y playa…
Cabo Polonio, zona ignorada
Belleza oculta, que pocos ven…
Paisaje heroico de paz y edén
Tienen tus dunas y tu ensenada…
….
De Humberto Ochoa Sayanes “Puñados de estrellas – De mis paisajes…

… en este lugar paradisíaco, emblemático de nuestro País, una criatura superior tomó su paleta, los óleos de colores primarios y creó con mano divina un prisma y de ella surgieron tonalidades, matices,… para este escenario de mar, piedras e islas, dunas, avifauna. Al pescador, al lobero, al farero… y por cúpula el cielo; le dio vida permitiendo que cada segundo de existencia signifique un escenario de belleza única e irrepetible.

No solamente lo afirmo. He aquí la versión de la Revista Minas editado en 1949 y dedicado al Departamento de Rocha: “El Cabo Polonio, es uno de los puntos más importantemente bellos de la costa uruguaya. En noches de viento, centenares de gaviotas, desorientadas por la potente luz del faro, extraordinaria en su categoría, provocan un dramático ruido al chocar en la torre; y en sus alrededores, la pesca de lobos, aprovechando temporales por razones técnicas, da lugar a una lucha épica entre el hombre y el mar.

En esa zona de poesía infinita y playas cuajadas de la multicolor pedrería del mar; un mar ya sin ninguna influencia de las aguas del río; y sobre unas dunas admirables que unen al continente con el cabo y las playas próximas… “

Las primeras miradas europeas que recibió la costa rochense fueron en el siglo XVI en la exploración y conquista de nuevas colonias para los hispanos. Juan Díaz de Solís Piloto Mayor de España, dice: “la arenosa y roqueña costa, a trechos arbolada, del territorio que con el transcurso del tiempo habría de conocerse geográfica y políticamente con el nombre de departamento de Rocha, fuera de que los escollos e islotes, y la saliente de Castillos, hoy Punta del Diablo…” (29)
Uno de los primeros propietarios de los arenales o sistema de dunas de Valizas y Cabo Polonio fue José Techera (Texeira) Caballero “Concedida por Rafael Pérez del Puerto en compensación por la expropiación de sus campos del arroyo de Rocha al fundarse la villa, su estancia quedaba comprendida entre el mar (Cabo Polonio), la Laguna de Castillos y el Arroyo Don Carlos.

De las cinco suertes de estancia, dos habían sido anteriormente de Domingo Veiga (o Bega, Vega, o Beiga), primer marido de Juana Olivera, esposa de Techera Caballero. …Correspondía, según el propio Techera, a una concesión de Rafael Pérez del Puerto < en compensación de los que yo poseía en la Villa de Rocha de los que fui expulsado por orden superior del Gobierno de Buenos Aires para repartir chacras a los pobladores>Juzgado Letrado de Rocha, Legajo Nº 2)”. (30)

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EL AVERNO DE LOS NAVEGANTES

Cabo Polonio es un balneario que atrapa a miles y miles de turistas en cada temporada estival y fuera de ella; pero en sus aguas e islas, su punta rocosa se apoderó de numerosas embarcaciones que surcaban estos mares, era el temor de los navegantes y lo consideraban unos de los infiernos del mar.

Otro mito que se conoció es el “enloquecimiento” de los instrumentos de navegación por un posible magnetismo en el lugar. En el fondo marino de Cabo Polonio se desconoce cuantas embarcaciones yacen a pesar de que existen anotaciones desde el siglo 16 – recientemente colonizado – Gracias a las pesquisas de arqueólogos y otros, que con su proficua labor han realizado numerosas investigaciones, se han sacado a luz importantísimos hallazgos. Los libros con temas de los naufragios atrapan a lectores de distintas orientaciones.

“La gran verdad contenida en el pensamiento que sobre los deberes del navegante expresó en una de sus obras el eminente náutico español Fontecha, ha sido fatal y desgraciadamente demostrada en los dolorosos naufragios que de una manera sucesiva han tenido lugar en las inmediatas aguas y escollos del cabo Polonio es estos últimos tiempos.

El “Solimoes”, el “Dolores”, el “Pelotas” y tantos otros que han ido a buscar en aquel paraje la tumba de sus tripulantes, lo han demostrado con una evidencia luctuosa. En aquellas playas pudiera escribirse como leyenda funeraria; “Aquí han perecido todos los que se han olvidado de averiguar el agua que tenían bajo de la quilla.” Y en efecto; ninguno de los buques allí naufragados lo ha sido por fuerza mayor; todos, sin excepción ninguna, han ido á destrozarse en los rodeles de piedras de aquel promontorio, por la costumbre funesta de no sondar. Lejos de mi ánimo el inferir un agravio á los responsables de estos siniestros, muchos de ellos víctimas de su temeridad ó demasiada confianza; pero conste, eso sí, en honor de la ciencia náutica, que, si hubiesen rectificado sus situaciones con la sonda, jamás esos naufragios se hubieran producido.

Los derroteros, lo mismo que las cartas hidrográficas, previenen que, dominando vientos del segundo cuadrante, la corriente tira con fuerza y velocidad variables de media á cuatro millas por hora, sobre la costa de aquellas regiones. Y ante esta prevención, ¿qué marino es el que se olvida de rectificar a cada momento su situación y averiguar con el escandallo la distancia á que se encuentra de la línea peligrosa de la costa?

…Se ha escrito mucho sobre los naufragios últimamente ocurridos en aquella costa del Atlántico; la fantasía ha jugado un buen papel; aquellas peñas han sido acusadas de tener imanes que producen perturbaciones en la brújula; el suelo submarino también sufre alteraciones producidas por movimientos plutónicos; el faro está mal colocado, etc...Todo esto es inexacto: ni el faro está mal colocado, ni hay variaciones geológicas, ni acción perturbadora de la costa en los compases de los buques.

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Lo que falta al faro del Polonio, como á todos los del río de la Plata, son señales para tiempos de niebla ó cerrazón, sean cohetes sonoros, disparos de cañón, sirena á vapor ó cualquier otro medio que pueda indicar al navegante su proximidad cuando va en su demanda para reconocerlo y no puede ver su luz porque el estado de la atmósfera lo impide.” (31)

El martes 13 de abril de 1971 en su viaje inaugural el carguero brasileño Tacuarí naufragó frente al islote del Cabo Polonio, el encallamiento se produjo en la noche de cielo claro y mar en calma, esto hizo surgir todo tipo de conjeturas. “EL TACUARÍ encallado contra el islote y partido al medio por la fuerza de las tormentas, fue por mucho tiempo visible desde la costa. Hasta que una noche cualquiera se hundió para siempre. Fue una lástima, porque su casco formaba parte del paisaje costero, cual una isla más, para defender las rocas del Polonio. Los nostálgicos dicen que era hermoso ver los rayos de luna, arrancando de los vidrios, extraños reflejos…” (32)

“El nombre de este lugar, tan funesto para la navegación, se deriva del navío llamado Polonio, del comercio de Cádiz, en él naufragado en la noche del 31 de enero de 1735. “ (33)

Respecto a la información que brinda Orestes Araújo en su Diccionario Geográfico del Uruguay, el tema ha sido profusamente investigado y estas pesquisas conducen a un navío llamado “Nuestra Señora del Rosario, San José y las Ánimas” naufragado el 31 de enero de 1753.

“…Los hechos y circunstancias generados en torno al naufragio de "Ntra. Sra. Del Rosario", plantean la posibilidad de estudios interdisciplinarios en los que la Arqueología y la Historia se complementen en la reconstrucción de una época. En efecto, este es un caso excepcional en la investigación histórica en el que coinciden in episodio, sobre el que disponemos importante documentación escrita y al mismo tiempo de un testimonio arqueológico del hecho.

El 31 de enero de 1753, el navío de registro < Ntra. Sra. Del Rosario, San José y las Ánimas>, del capitán Don Joseph Pollony, naufraga en la < ensenada que amparaba la última punta de piedras de Castillos> o también en la punta "inmediata" al Cabo Santa María, en la ensenada Sur del actual "Cabo Polonio". El navío había partido del puerto de Cádiz en noviembre de 1752 y había navegado sin dificultades hasta que, en la media noche del día 30 de enero, llegando ya al Río de la Plata, golpeó el arrecife conocido actualmente como bajo del Polonio. En consecuencia se produce una vía de agua que, al no poder ser contenida, lo obliga a embicaren la mañana del 31 de enero de 1753.

A partir de ese momento y como solía ocurrir en esos casos dada la magnitud de intereses privados y fiscales que se veían afectados, empieza a acumularse un voluminoso expediente relativo a todas las circunstancias referentes a la "pérdida del navío" y a la recuperación de cargas y equipos que se hubieran salvado del desastre.

El gran protagonista de esos autos será el genovés, responsable del "registro", el propietario, Capitán y Maestre del navío, Don Joseph Pollony o Polloni. Su nombre castellanizado "Polonio", irá, con el correr de los años, substituyendo al de la embarcación que comandaba y terminará denominando uno de los parajes más bellos de nuestra costa atlántica: el "cabo Polonio"…” (34)

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LAS ISLAS

Antiguamente a las islas ubicadas frente a la Punta del Diablo (Valizas) y Polonio se las conocían como Torres: “Las islas de las Torres, que comprenden, como se ha dicho, los grupos del Polonio y de Castillos Grandes, tan celebradas por sus productos animales, como maldecidas por los mil siniestros sucesos que han ocasionado, fueron muchas veces citadas, y hasta descritas, falseando sus nombres, sus condiciones, sus distancias á tierra firme, etc. Así se han llamado, de Marcos, á la isla del Marco; del Pedregullo, á la Seca; á la isla Llana ó Rasa, etc. En los textos del señor De María, las distancias que se dan a las islas son estrafalarias (como lo dijimos ya en otra ocasión), y por consiguiente, efectos de errores de corrección, necesariamente. Para la descripción siguiente hemos rectificado y ratificado, por diversas veces, datos tomados de los individuos más conocedores de las islas, los loberos y vecinos de las costas. Las islas Rasa, Encantada é Islote están frente al Cabo Polonio. La Rasa tiene aproximadamente tres hectáreas, y dista de la costa unos 700 metros. La Encantada tiene poca más área que la anterior, y se halla á tanta distancia de ella como esta última está de la costa. Por último, el Islote, que también recibe, aunque raramente , el nombre de isla de la Piedra Negra ó de los Ratones, tendrá unos 20,000 metros cuadrados de extensión, y se encuentra á mas de dos millas mar adentro. Estas tres islas tienen arena y carecen de agua. Las dos primeras tampoco tienen vegetación. En el Islote se crían algunas plantas de poca importancia, como malvas. Las islas de Castillos Grandes son dos: la Seca y la del Marco. La primera, de unas siete hectáreas más o menos, dista apenas 500 metros de la costa; tiene grandes pastizales y manantiales. La del Marco es muy poco mayor que la anterior; notable por un gran monolito de más de 30 metros de altura, que es el que á la vista de los marinos se presentó desde los primeros tiempos de la conquista, como castillos, torres, etc.; originando nombres locales para muchas cosas. Por más que tiene agua, carece de vegetación; y se halla á más de 5 kilómetros de tierra. En las islas del Marco y Seca se encuentran piedras movedizas…” (35)

EL FARERO

En el año 1935 don Melitón Álvarez ingresó como peón del faro, luego fue farero por muchos años, en sus noches de vigilia para atender la luz del faro se dedicaba a hacer artesanías en madera; además hacía piteras con dos colmillos de lobos para los cigarros o cigarrillos. Sus días de descanso los pasaba en Barra de Balizas en su rancho al lado del Pucará. La otra opción era pasar su descanso en el propio Polonio, solía ir a Castillos pero ocasionalmente. Su hija Teresa lo recuerda así “mi padre tuvo una vida muy rica, muy especial, feliz! Vivió como a él le gustaba, al lado del mar, toda su vida giró en torno al mar y al arroyo Balizas, carpintero de lanchas, albañil, artesano”

Melitón siempre habló de la existencia de restos de un embarcadero ubicado en la punta rocosa donde está actualmente Ilpe, frente a un gran galpón sobre la orilla del mar. Teresa nos detalla más el lugar: “es un puerto natural, en la bahía de la playa de Las Calaveras, donde se construyeron las rampas para las balleneras, si se fijan asoma un hierro que se ve que tiene muchos años y me da la impresión de que fuera el amarradero de una embarcación.”

Recurriendo una vez mas a lo documentado en el Libro de la Administración de Rentas del Departamento de Rocha, surge a fojas 39 de julio de 1884, que en este paraje del Polonio existió un almacén al menudeo de comestibles y bebidas; si recordamos las palabras de Teresa Álvarez sobre la ubicación de la comarca de Balizas, es posible que se trate del mismo comercio. En enero de 1890 está registrado en el referido libro, que Pedro Grupillo tuvo una tienda, almacén y ferretería. Mientras en 1936, en el “Faro Polonio” existió una agencia postal a cargo de Jacinto Pereyra según el libro Índices Uruguayos – Sección Rocha – Noviembre de 1936.

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SU PRIMER VIAJE AL POLONIO

“…fui al Cabo Polonio en la panza de mi madre porque no era nacido; yo nací en el año 1936. A partir de ahí mi padre se enamoró, empezó a tomar sus vacaciones de médico para ir al Cabo Polonio, fuimos todos los años durante veinte días hábiles, prácticamente todo un mes, hasta el año 1960…” Recordó el Dr. Pablo Pertusso.

La metamorfosis del Polonio, para el Dr. Pertusso, empieza entre 1960 al 1962; desde que se construyó el faro fue un lugar desierto, solitario: el faro y su imponente punta rocosa, las islas, el mar…; luego vienen las instalaciones del SOYP (Servicio Oceanográfico y Pesca) y de Aduanas.

Los primeros pobladores fueron el farero, el encargado del SOYP, la Aduana en un rancho palafito y dos o tres familias más. Entre el año 1945-1946,cuando empezaron a aumentar los visitantes al Polonio, uno de los habitantes hizo un hotel precario, sobre la costa Sur del Cabo Polonio; tenía entre ocho a diez piezas con baños compartidos, comedor grande y su propietario fue Don Jacinto Pereyra.

“Mi padre, afirma Pertusso, cuando fue por primera vez se hospedó en la casa de Jacinto Pereyra y fue con el Escribano José Ramón Luna, el Viejo Luna, fueron los pioneros en visitar el Polonio; el motivo era ver que era aquello y por la historia del faro.

Primero iban a un rancho de totora, que yo lo conocí, totora con paja revocado en barro y techo de quincha, las dos familias, todo el verano, eran épocas distintas…” lo expresó en forma reflexiva y nostálgica.

Eran muy pocos los turistas que iban, “los podíamos contar con los dedos de las manos”. Cuando veían que se aproximaba alguien a caballo se preguntaban¿quien será? La única comunicación posible con el exterior de la zona del Polonio era a las 11 AM y 5 PM por radio, a estas horas se comunicaba el farero con el faro de La Paloma reportando noticias de trabajo. Debemos tener en cuenta que aún no existían las radios portátiles; era común que vecinos permanentes o no pasaran a las referidas horas para saber si tenían noticias de sus familiares.

Por 1960 Don Benicio Pereyra fue el pionero en hacer viajes con pasajeros al Polonio en carro; el lugar de encuentro era el vivero con muy poca plantación de árboles. Los visitantes iban a conocer al Faro y su entorno, luego se iban cautivados de la belleza natural del lugar.

Hasta esta década los habitantes del Polonio eran unos verdaderos solitarios, los fareros tenían quince días de trabajo y quince días de descanso, cuando necesitaban de provisiones o por otras necesidades tenían que ir hasta Castillos. En cuanto a los alimentos tenían otra alternativa para proveerse, pues con el tiempo se instala un almacén ubicado en el km 60 de la ruta 10, su propietario era Julio Molina Rodríguez.

Prosiguió narrando Pablo Pertusso“cuando íbamos al Polonio, estábamos aislados, había que buscar en que entretenerse, tradicionalmente junto con la familia Luna, era ir a Punta del Diablo, Barra de Valizas o Aguas Dulces, eran épocas que no habían carreteras, caminos, servicios.

Se iba siempre a caballo o en carros y muchas veces pasando la barra de Valizas en bote porque no daba paso, son etapas de la vida que uno recuerda con nostalgia pero con mucha alegría.”

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LOS PESCADORES ARTESANALES Y LA CAPTURA DE LOBOS

Los pescadores artesanales empezaron a radicarse por la década del 1940, sobre la playa Sur. Con el paso del tiempo estos trabajadores se ubican en el entorno de la planta del SOYP frente a la playa “Las Calaveras” que por su ensenada tiene aguas más tranquilas para el embarque y desembarque de sus lanchas.

La zona fue muy rica en peces, tiburones; ni que hablar de los lobos marinos - hoy es una superpoblación que incide notoriamente en la captura peces y la destrucción de las artes de pesca - En la actualidad son pocos los pescadores existentes, deben alejarse a muchas millas del lugar y en ocasiones volver con un magro resultado.

Por el 1940 proliferaban los tiburones y se empezó a elaborar el bacalao criollo que se llevaba y se vendía en Montevideo, duró varias décadas. Se elaboraba en el lugar con sal gruesa, luego lo secaban al sol en varejones largos de eucaliptus.

Independientemente de la misión que cumple el Faro Cabo Polonio, desde épocas del siglo 18 se realizaba la captura y matanza de lobos; en las primeras décadas del siglo 20 se instala el SOYP, organismo del Estado, con la misión de la cazar, sacrificar y el procesar en forma industrial las pieles y demás materia prima de los lobos marinos. Esta labor se realizaba todos los años y en esta ocasión aumentaba la población, preferentemente pobladores de Valizas.

La empresa lobera que funcionó en Cabo Polonio se nutrió de mano de obra de vecinos de Valizas, ganando un mísero salario durante las zafras. Estos loberos valiceros usaron como único calzado en la captura de lobos unos escarpines elaborados con lana rústica llamados zapatos de lana, es decir unos tamangos de lana trenzada que permitía a estos cazadores correr con una relativa seguridad por las piedras de las islas.

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LOS INGLESES FAENARON LOBOS EN LAS ISLAS TORRES, Ó CASTILLOS…

Ramón de la Cruz Acosta nació en Maldonado en 1797 hijo de Teodoro Acosta y Josefa Rodríguez trabajó como faenero de lobos de la Sociedad Diego Novoa y Francisco Aguilar. Aguilar fue un destacado comerciante, además de haber ocupado diversos cargos públicos; fue Alcalde Ordinario de Maldonado entre los años 1829 y 1830, luego administrador de Correos en Maldonado en 1834, y luego Senador en sus últimos años de vida.
Una de las actividades comerciales de Francisco Aguilar fue la de faenero de lobos, obtuvo la concesión por parte del estado por el término de veinte años en 1820, dicha licencia aparejaba implicaba la conservación de los cueros de lobos, industrialización del aceite y la exportación de éstos productos.
En la concesión se establece en las denominadas “islas de Lobos” – que comprendían no solamente a la isla que hoy llamamos de lobos situada frente a Maldonado, sino también las islas Castillos y Polonio en la costa del actual departamento de Rocha…”, inclusive hasta las islas frente a Punta Coronilla.
“La industrialización de los lobos marinos se practicó desde el momento mismo de la fundación de la ciudad de Maldonado, si prescindimos de referirnos a la industrialización que hicieron casi todos los navegantes –descubridores y viajeros- que llegaron a estas desoladas costas durante los siglos XVI y XVII, los que, con el fin de abastecerse de carne fresca después de largas y penosas travesías mataron y comieron carne de lobo marino, llevándose también carne salada, cueros y grasa para España, por cuya razón se considera que fue este producto el primero en exportarse de América hacia Europa.”

Consecuentemente le permitió realizar otros emprendimientos en el mundo marino, por ejemplo en Julio del año 1835 logra celebrar un contrato del derecho de la pesca de ballena con el gobierno de la época por diez años, hasta Julio de 1845. Esta concesión era en carácter de exclusividad.

En 1826 el concesionario Diego Novoa denuncia los ataques que recibían por parte de los barcos ingleses, tuvieron que declarar los faeneros ante el Juzgado y audiencia pública al Sr. Alcalde Ordinario de Maldonado Manuel Cabral y el Escribano Público Sebastián Roso; se formularon doce preguntas elaboradas por Novoa.
“En el año 1826 Ramón Acosta integraba el equipo de trabajadores encargados de las faenas de lobos que corría por cuenta de los concesionarios Diego Novoa y Francisco Aguilar.
En vista de los sucesivos ataques que recibían de los barcos ingleses que se acercaban a estas costas con el propósito de matar lobos en forma clandestina y traficar con ellos, Diego Novoa se presenta ante la justicia -Octubre de 1826 – denunciando que desde hacía tres años las islas de Castillos y de la Coronilla padecían incursiones de buques extranjeros que mataban anfibios en su beneficio, causándoles grandes perjuicios a los citados concesionarios.”
El 20 de Octubre de 1826 se realizó la toma de declaraciones de los testigos en audiencia pública, se transcribe algunas de ellas – que se vinculan a la zona del Balizas – Polonio, realizadas al faenero Ramón Acosta en la localidad de Maldonado:

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… “2ª. Pregunta: Diga si es verdad que el día 9 de mayo cuando se hallaban en el establecimiento del Polonio y que echaron los botes al agua a las 7 de la mañana para ir a trabajar a la isla de Marcos, si en ese mismo acto vieron un Cuter inglés de un palo que estaba inmediato a dicha isla manteniéndose a la capa, echó también dos botes con gente armada, y se pusieron faenando lobos en la citada Isla, permaneciendo allí todo el día; a la que contestó: que es verdad el contenido de esta pregunta en razón de que el declarante estaba empleado por el Citado Don Diego Novoa de peón de la faena en las Islas y se halló con sus demás compañeros en el propio día y pasaje que se le señala.

… 4ª. Pregunta: Si es cierto que el día 28 de Setiembre el Cuter se acercó a la Isla de Marcos y dando fondo echó un bote y lo dirigió a la Isla en donde se pusieron a faenar por todo el día; a la que contestó: Ser cierto lo que se le pregunta.
5º. Pregunta: Si es verdad que el día siguiente al amanecer echó otra vez el bote al agua y fueron a la Isla Rasa donde se pusieron a faenar; y si es cierto que seis peones que se hallaban en el establecimiento luego que ellos los vieron salir con los botes para adonde estaban, se retiraron para el Buque, dejando muertos 24 anfibios y mas un garrote, que todo ello encontraron al desembarcarse en dha. Isla; a lo que contestó: Que es verdad lo contenido en ella.
6º. Pregunta: Si también es cierto que en dho. día 29 levantó el ancla el expresado Cuter y se fondeó frente del Cerro de Buena Vista; a lo que contestó: Que también es cierto lo expuesto en dha. pregunta. 7º. Pregunta: Si es verdad que en el día 30 habiéndoles ordenado el Capataz Don Joaquín Gómez, a Ramón Acosta, Felipe Barboza, Gregorio Gómez y Rudecindo Arredondo, que fuesen por tierra y poniéndose al frente de dho. Buque con un pañuelo blanco de señal para poderles hablar o conocer, lo que se acercasen con el bote, si habiéndolo así hecho resultó que lo que echó el Buque su bote al agua con gente armada y se les acercó, le hicieron la seña a Ramón que era el que tenía el pañuelo blanco, que se apartase de los otros a un lado, y que habiéndose desviado de los compañeros, distante como media cuadra, le dispararon un tiro de fusil y aquellos, tres cañonazos con metralla del propio Buque en cuyo acto regresó el bote al citado Buque; y que para que supieran que tenían armas le dispararon un tiro de fusil, que entonces vieron que a bordo les izaron bandera inglesa; a la que contestó: Que igualmente es cierto lo dicho en ella.
8º. Pregunta: si es verdad que en el propio día los cuatro individuos junto con el Capataz Don Joaquín Gómez, el Alcalde del Partido Don José Rodríguez y su vecino Vicente Molina, volvieron al mismo paraje de la costa frente al Cuter y les hicieron la misma señal con el pañuelo blanco, a lo que ellos contestaron con otra bandera de diferentes colores; a lo que contestó: Que es verdad.
9º. Pregunta: Jure y declare si es verdad que el día siguiente, primero del presente mes, se acercó el citado Buque a tiro de fusil frente al establecimiento e izó bandera inglesa, y bajándola cuando mis peones de la faena le contestaron levantando un poncho colorado, echó dicho Buque el bote al agua con gente y se fueron a la Isla Rasa donde estuvieron todo el día faenando habiéndoseles observado que pusieron a bordo, en la popa, dos cañoncitos, uno a babor y otro a estribor, y que al anochecer se retiró dho. Buque de allí y fondeó frente al referido Cerro de Buena Vista; a lo que contestó: Que ignora en lo que se le pregunta por cuanto el declarante había venido a este Pueblo el día 20 del pasado mes de Setiembre por mandato de su capataz Don Joaquín Gómez a darle aviso a Don Diego, su Patrón, de lo que pasaba en aquel destino con el citado Buque.
10º. Pregunta: Si es cierto que el amanecer del día siguiente volvió dho. Buque a fondearse frente al mismo establecimiento y echó un bote con gente armada en dha. Isla Rasa donde estuvieron trabajando como medio día y después se pasaron a la Isla Encantada en donde concluyeron su faena en ese día retirándose al anochecer y dando fondo frente al ya mencionado Cerro de Buena Vista: a lo que contestó: Que también ignora en virtud de hallarse en este Pueblo por razón de lo que ya expresa en la anterior pregunta.

11º. Pregunta: Si observaron que el dho. Buque al día siguiente volvió a ponerse en el mismo punto y procedió a lo mismo, continuando en estos hechos nueve días, que por esta razón tuvieron que trasladarse mis peones del establecimiento con todos los pertrechos de la faena por no poder trabajar, a la Estancia de Don Manuel Rodríguez en el Rincón de Balizas, y hasta que mandé carretas de aquí para buscarlos, quedando siempre el Buque en aquel afán de las Islas, y si con motivo de estos hechos perdimos de poder faenar, en razón de los días que se pudieron emplear y el resabio que sufren los anfibios con matarlos a balazos la gente de dho. Cuter, lo menos sobre 3.000 cueros; a lo que contestó: Que lo que consta es cierto es que en el día 4 del corrte.mes, que regresó al citado establecimiento el declarante, le contaron sus compañeros que el referido Buque que se hallaba fondeado a la vista de aquel paraje, había estado faenando en las Islas, Rasa, Encantada, y un islote, en los días anteriores; mas después vio el exponente que dho. Buque se mantuvo de diario en aquel punto, echando al agua un bote con gente y que se pasaban de una para otra Isla de las expresadas, hasta el día 10, que el exponente y sus compañeros se trasladaron del establecimiento a la Estancia de Don Manuel Rodríguez que dista inmediato de allí; y que por los días que se atrasaron el trabajo, juzga perdieron de haber logrado sobre 2.000 cueros, poco más o menos. …

FAENEROS DE LOBOS - En el Registro Cívico de 1836, figuran como faeneros de lobos los siguientes: Miguel Rodríguez de 28 años; Benigno Valdés de 23 años; Domingo Montañéz de 19 años; Manuel Sánchez de 22 y Blas Rodríguez de 21. En el Reg. Cív. De 1856 figuran: Nicomedes Acosta de 25 años; Ciriaco Acosta de 49; Alvino Chalar de 39 y Francisco Cruzado de 23. En la declaración de Ramón Acosta –transcripta- se mencionan como compañeros suyos a Felipe Barboza, Gregorio Gómez, y Rudecindo Arredondo y como capataz Joaquín Gómez. …

SER CONCESIONARIO: UN PRIVILEGIO – Francisco Aguilar recibió la concesión en 1820 por el término de 12 años, que después se prolongó, gozando de este derecho hasta su muerte. Los concesionarios entregaban cantidades insignificantes al Estado en comparación con lo que obtenían como beneficio. Esta situación, que se prolongó durante muchos años, provocó la protesta de algunas personas que veían en ello un despojo al Estado en forma legalizada, o un privilegio injustificado. Como ejem. De esto, es la cuenta de los productos y gastos tenidos por las empresas arrendatarias de las Islas de Lobos, Polonio, Castillos grande y Coronilla desde 1873 a 1888, la que arrojaba un promedio de utilidad líquido anual de $ 49.000, de los cuales el Estado recibía $9.000.

En 1885 fueron arrendadas a Amaro Carve por el término de 10 años, en la cantidad de 7.000 anuales más el derecho departamental de 0.20 pesos por cada piel de lobo, y de $0.04 por cada arroba de aceite que el concesionario tenía la obligación de entregar na la Junta Econ. Administrativa…

… En 1892, los representantes por Rocha y Maldonado presentaron a las Cámaras un proyecto de ley por el que se afectaría el monto de la renta de lobos a mejoras locales. Este proyecto fue rechazado en el Senado donde sólo el Dr. Terra hizo su defensa: Es imperdonable – dijo – que una renta cuantiosa, negada rotundamente a las Municipalidades de Maldonado y Rocha, siga perteneciendo de hecho, a empresas particulares, en perjuicio evidente de los intereses de la Nación. ….” (36)

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LOS ENTRETENIMIENTOS

El fútbol, la pasión de todos los uruguayos que lo respiramos y palpitamos en cada instante de nuestras vidas no estaba ausente en aquel entorno de mar, de las viviendas de los pescadores y trabajadores del SOYP, el faro cual centinela inmutable del acontecer futbolero; de los imponentes médanos, se jugaba al fútbol todos los días participando pobladores permanentes y estacionales. Todos los años se realizaba un encuentro de fútbol entre los habitantes de Valizas y el Polonio, no existían camisetas y se jugaba con los torsos desnudos y obviamente en una cancha de arena; siempre se compitió en el Polonio durante varios años, hasta la ocasión de una gresca entre los locatarios, fue el último partido que se disputó con estas características.

“Los 17 de enero se hacía una fiesta porque era el cumpleaños de María Rosa “Negra” Luna esposa de Ángel Rocca López, se hacía una vaquillona con cuero, venían los familiares y amigos de la ciudad de Rocha, y los pobladores del Polonio y Valizas; era una tradición hasta que se dejó de ir.” Manifestó el Dr. Pablo Pertusso.

Todos, sin excepción se integraban como una familia grande, se participaba en los quehaceres del lugar, por ejemplo para salir a pescar no se discutía, no existían broncas, ni diferencias sobre las condiciones humanas de cada uno. Después del almuerzo, se reunían los pescadores cuando no estaban a la mar, la gente del faro con los veraneantes y jugaban al truco, a la escoba. Mientras las mujeres se encargaban de los quehaceres domésticos y luego era salir a pasear, las mujeres se organizaban independientemente de los hombres.

Las damas tenían dos paseos, una de ellas era a los médanos, que eran de arenas movedizas a influjo de los vientos, buscaban a la duna más alta y ahí se llevaban a toda la “gurisada”. El otro paseo era a la Punta del Diablo pero no a pescar, no se confunda con el Balneario Punta del Diablo que hasta fines de la década el 1960 se llamaba Cerro de los Pescadores.

Pertusso manifestó con total convicción “he viajado por Europa y casi toda América, pero no hay lugar donde uno pueda ver algo tan espectacular como uno ve desde la cima del cerro Buena Vista, es maravilloso!; hoy da lástima como está, por la forestación dado que hace perder su arena e invaden los pastos,…antes era todo arena”

Alguna de las vivencias que recordó: “…para obtener agua para beber y otros menesteres, nos íbamos en patota a las arenas movedizas de los médanos con damajuanas de vidrios. Me acuerdo que mi mamá nos duchaba en esa vertiente, nos bañaba con jabón y nos enjuagaba mediante un jarrón en aquellas soledades…, era la única agua para uso humano, la otra era la de mar; una vida tranquila, natural.”

En 1942 se realizó en Montevideo el XIV Campeonato Sudamericano de Selecciones de fútbol entre el 10 de enero al 07 de febrero de 1942 “mi padre era fanático del fútbol, habló con Aristóteles Farías que tenían un comercio en la ciudad de Rocha, le pidió una radio para llevar y le prestó una RCA Víctor a válvula a batería 6v, gastaba batería que era una cosa infernal!

Después de cada partido de fútbol, dos hijos del Dr. Pertusso (padre del entrevistado) llevaban la batería para cargarla con un generador de energía eléctrica para la casa del farero. El faro, en aquella época funcionaba a mantilla y a queroseno. Uruguay salió campeón de este sudamericano imponiéndose a la Selección Argentina por 1 a 0 con gol de Bibiano Zapirain, fue el octavo título obtenido por el equipo celeste.

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Estimados, podrán ustedes imaginar en qué condiciones se vivía y de qué modo se disfrutaban las vacaciones, prácticamente aisladas de la civilización. Con la radio portátil a pilas cambió la forma de vida, luego se van ir incorporando bienes de uso que eleva ostensiblemente la vida de los pobladores polonienses.

“Hoy Polonio es otra cosa, no tiene nada que ver con lo que uno vivió y vio, lamentablemente está hecha en base impulsos privados sin ninguna planificación de futuro. Tiene que proyectarse sin perder la mística de otrora, con un ambiente natural no contaminado, y lo que se ha hecho ahora es contaminar.

Todas las construcciones que se hicieron fueron sin ninguna base científica arquitectónica.”

INGRESAR AL CABO: UNA VISITA INELUDIBLE.

La llegada a este Cabo se hacía a pie ya sea por la costa o entre los médanos a partir del arroyo Valizas; en carros, a caballo, luego la incorporación de vehículos automotores 4 x 4 que cambió sustancialmente el ingreso. Este ingreso al Polonio no estuvo ausente de polémicas, cuáles eran los medios idóneos llegar al lugar, qué tipos de medio de transporte eran los más adecuados. Mientras estaba en discusión en el ámbito político la reglamentación, era una competencia entre cada prestador del servicio, no ausente de folclorismos, era un safari.

El año 1995 fue un año de propuestas novedosas para ingresar. En dicha época yo cumplía la corresponsalía de ESTEdiario en Castillos y su zona de influencia, entrevisté al ex Intendente Municipal de Rocha Adauto Puñales en uno de sus comités. En el grabador guardo en una casete su voz con toda su propuesta política para el Departamento de Rocha.

La larga entrevista donde reseñó toda la propuesta de su gobierno departamental, estuvo marcada con puntos altos de noticias de acuerdo a la idiosincrasia de Puñales, la que fui encasillando en mi mente para las futuras notas; la turística fue la más impactante: ingresar al Cabo Polonio en camellos, en ese instante como periodista establecí que la primera crónica era este tema, va a ser título de primera página, tal cual, así fue, noticia que recorrió el mundo.

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Estediario – 1º de diciembre de 1995 - difundió la noticia de un nuevo medio de transporte al Cabo Polonio, cuyo titular indica: “Puñales anunció que a Polonio se iría en tren” y como subtitulo: “No va a haber camellos, ahora depende de AFE”. En el copete del artículo informa: “El intendente de Rocha dijo que dialogó con Víctor Vaillant, presidente de AFE, para analizar la posibilidad de instalar un tren que traslade turistas hasta Cabo Polonio, para agregar que `no habrá camellos´, refiriéndose a un anuncio anterior”. La nota periodística concluye con una expresión de Puñales “va a ser espectacular, depende de AFE”.

En la edición del día sábado 27 de julio de 1996, en el referido medio de prensa se publicó una nota sobre la ida en tren al Polonio, con los siguientes títulos: “Mientras Dinama no tiene conocimiento de la iniciativa. AFE evalúa tendido de rieles a Cabo Polonio. Vaillant asegura recibir apoyo de 3 Ministerios”.

Este artículo relata: “Aseguró el presidente de AFE que el ingreso a Cabo Polonio por tren, se efectuará desde el acceso de Vialidad sobre ruta 10 hasta unos cuatrocientos metros antes del Cabo. Indicó tener total respaldo del intendente municipal Adauto Puñales y el visto bueno de los Ministerios de Vivienda, Ordenamiento, Territorial y medio Ambiente, de Turismo y de Ganadería, Agricultura y Pesca”.

Al final de la nota, señala: “…`Veremos si es por concesión de obra pública al sector privado o por cuenta de AFE, no están definidos los pasos a seguir`. El presidente de AFE manifestó estar dispuesto al diálogo con los pobladores, operadores y grupos ambientalistas sobre la instrumentación del transporte de pasajeros por tren en la zona”.

Cabo Polonio fue y es un destino turístico ineludible, removedor por su belleza, su mística…, y creció anárquicamente, quizás de vida bohemia, sin apuros, con aire y sol, mar y arena, vientos y lluvias, de días serenos, placenteros…de vivir consigo mismo… hasta que desde el gobierno nacional se habló de “Ordenamiento Territorial”…

DEMOLICION DE VIVIENDAS

En el año 1994 ya se planificaba la demolición de viviendas en Cabo Polonio, generando estado de ánimos diversos, inquietudes…; ante esta situación y como periodista de Estediario, diario regional con asiento en la ciudad de Maldonado, entrevisté al pescador lugareño Isaías Veiga. Este medio de prensa ya informaba sobre las futuras demoliciones. En la edición del sábado 13 de agosto de 1994, con el subtítulo “Los pescadores no somos los culpables” se publicó la entrevista realizada a Isaías… “Hace 26 años que vivo aquí, toda la vida nos hemos sustentado de la pesca. Este oficio lo heredamos de nuestros abuelos. Vivo de la pesca y construyo lanchas. Está brava la cosa con el tema de romper las construcciones…la gente está asustada.

Aquí hay dos medios de vida: uno, la pesca, que está mal porque los lobos nos comen todo y nos rompen los trasmallos. La otra es la construcción que ahora está parada. No sé qué va a pasar ahora con esta gente que tiene miedo y muchos de ellos viven de la construcción. Los políticos no vienen a brindar soluciones, a crear fuentes de trabajo.

Cuando vienen es por estos asuntos que van hacer ahora. Queremos la luz por ejemplo, que está en ILPE y en el Faro. A nosotros nunca nos la dieron, aunque sea para instalar una cámara de frío para conservar el pescado. Tenemos una escuela y nos costó tres años conseguir un maestro. Ni local hicieron para que funcionara, lo conseguimos nosotros; no tenemos ni siquiera una policlínica y ni un teléfono para poder comunicarnos”.

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Sobre el ritmo de las construcciones, indicó: “Yo no sé cuántas viviendas se han construido y no creo lo que se maneja por ahí. Quiero aclarar algo, se viene culpando a los pescadores que desde hace años son los constructores de todas las casas. Eso no es cierto.

Los pescadores que hay son unos dieciséis y de estos serán unos cuatro que construyen. Debe haber más de veinte que no son de acá, que se dedican a la construcción y nos echan la culpa a todos, los que hemos vivido toda una vida. Pero nos da temor dar el desmentido por la radio”.

El pescador concluyó “viene gente que construye una casa y se va, nunca más vienen…Luego, `cortan´ por el lado más pobre”.

Como corresponsal de Estediario fui testigo presencial y articulista para este medio de la demolición de viviendas realizado el 20 de diciembre de 1995, ya dando comienzo la temporada estival. La nota periodística de este acontecimiento fue publicada el 21 de diciembre de 1995 bajo el título de “Escenas Tensas y emotivas se vivieron en la demolición de viviendas en Cabo Polonio”.

“Tal como estaba previsto, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente procedió a la demolición de viviendas. Se vivió una jornada tensa desde muy tempranas horas del día 20 de diciembre, que se presentó con cielo límpido, viento noreste suave, un mar relativamente calmo y el agua presentando una coloración verde.”

“…La acción estuvo bajo la atenta mirada del Director de Dinama, Licenciado Carlos Serrentino, funcionarios del Mvotma, jueces letrados de Rocha, Posadas y Eitlin, personal policial de Castillos y de prefectura Nacional Naval. Las dos topadoras encargadas de la demolición de viviendas se dirigieron a la playa sur, la primera cascada del acceso de vialidad, para cumplir con su cometido, y de esta manera se fue avanzando hacia la zona del faro de Cabo Polonio.

Las casas que se demolieron fueron previamente identificadas por fotos que el Ministerio de Vivienda oportunamente había tomado para su posterior ejecución. En playa Sur se instalaron dos carteles en un lugar donde necesariamente deberían pasar las diversas autoridades, y expresaban “Prohibido pasar con topadoras” y “Feliz Navidad les desean los niños del Polonio”.

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“Una pobladora comentó suplicante. “Éste es mi único medio de vida, tengo un hijo, nosotros queremos seguir viviendo aquí”. Mientras que el doctor Granucci dijo “ se está viviendo un momento muy triste, muy doloroso y para esta gente es más que para los demás, no se respetan los derechos de los más débiles, se han dicho muy pocas verdades, se ha falseado y tergiversado la certeza de lo que está sucediendo aquí”.

Estimados amigos, culminando esta breve incursión en la historia de los Balnearios de Aguas Dulces, Barra – Puente, Arroyo de Valizas y Cabo Polonio debo decir que obviamente la realidad es mucho mas rica de lo narrado, pero la idea, el concepto es aproximarle a ustedes la idiosincrasia de las comunidades humanas que formaron estos lugares y que a través de sus descendencias permanecen aún.

Personalmente no descuido la cita del Pintor Catalán Pablo Picasso:“Aunque sólo existiera una verdad única, no se podrían pintar cien cuadros sobre el mismo tema”;entran los factores de oportunidad, el periodo en que sucedieron los hechos, la distancia entre el acontecimiento y el rescate de las historias orales en que se producen. Acá está el instante de quienes lo narraron, de cómo se interpreta y se trasmite el conocimiento, o de las transcripciones de documentos que en su oportunidad fueron escritos.

El hombre, antropológicamente, desde que está en la tierra ha creado cultura, crea y creará ya sea en el terreno espiritual o material. La cultura posee muchas dimensiones, es histórica, es dinámica, se trasmite, es social, es religiosa…

El hombre transforma su mundo, su ambiente, lo crea y lo recrea a partir de todo su ser; lo maneja según su comprensión y su interpretación, existe un amplio espectro de cuentos o leyendas que constituyen el acervo cultural de nuestra historia.

Podemos cuestionar todas las creencias, al hacerlo no le estamos quitando a nuestras vidas la posibilidad de recrearnos al fogón de un campamento, en una reunión familiar, una jornada de camaradería, en un viaje turístico: la magia de nuestros antepasados, la maravillosa vida que toman nuestros aparecidos, los mensajes que nos trasmiten… es nuestra historia… nos guste o no, la tomamos o la dejamos; y constituye parte de la vida social en el campo, en poblaciones pequeñas como acá en Cabo Polonio, en las ciudades…

Numerosas veces, entre palabras más y palabras menos, relatado de acuerdo a la forma de cada uno y a su forma de ser se han referido a un mito sobre la isla Encantada: “Los habitantes de la costa, sobre todo los loberos dan de este nombre una explicación supersticiosa. Dicen, y principalmente el capataz Cruz, que hace más de medio siglo que habita en aquella isla una pareja de palomas blancas…

…Y da el jefe de loberos, tal significación a este relato que, habiendo en cierta ocasión uno de sus subordinados cazado una de las palomitas, hízosela soltar temeroso de que la prisión o muerte de la avecilla fuese causa de alguna desgracia.” (37)

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Me despido de ustedes queridos “compañeros de viaje” de este tramo de la costa rochense, diciéndoles que Rocha tiene una gran variedad de ambientes naturales y humanos de gran belleza. A continuación les transcribo una publicación del Libro del Banco de Seguros del Estado, un mito del Cabo Polonio, que como todas las leyendas cautivan.

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"LAS PALOMAS DEL POLONIO"
Por Pedro Leandro Ipuche

I
Corría y corría mucho
Por aquel campo sin luces
Y lejos de las tres cruces
Priendop´animarme el pucho.
Pero de nuevo, ya escucho,
Con un miedo del demonio
La mesma voz ¡San Antonio!
De las sombras que no vía,
Viniendo a mi frente fría
El ricuerdo del Polonio
(De un viejo poema gaucho del autor.)

A principio del siglo pasado naufragó en las costas del Polonio un barco pirata.
Nadie pudo enterarse en seguida de la catástrofe, debido a lo desolado de aquellas regiones oceánicas.
Parece que el naufragio se produjo a consecuencia de un choque en las restingas o piedras ocultas que forman una cadena inmersa que se prolonga hasta la floración roquera de la playa salvaje.
En el barco venía mucha gente filibustera y bastante fortuna. Porque los tripulantes eran tipos de asalto y despojo que se habían surtido caudalosamente en ciudades desguarnecidas y consumando hazañas feroces de abordaje.
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La nave, quebrada y vencida, se hundió con todos sus tesoros y con casi todos los personajes de servicio.
Únicamente se salvó – a la vista – un judío veneciano que venía en calidad de mercader asegurado.
Lo habían sorprendido en una barca solitaria de contrabando en el Adriático occidental. Y se lo habían copado con joyas, sedas, especias, semillas y… palomas.
El pánico de los piratas de ser aprehendidos en la costa por el tremebundo alcalde ordinario de Maldonado, los empujó a la dispersión natatoria y al suicidio colectivo, hundiéndose “los leales” con la precita embarcación.
Les convenía más ser tragados por las aguas o los tiburones, que verse colgados de la soga de esparto en la sumaria horca española del Pero Crespo fernandino.
El judío, braceando y agarrándose a trozos flotantes del desastre, consiguió afirmarse en una peña batida por el verde oleaje rochense.
Después de un repuesto cálculo de distancia y posibilidades, logró ganar la arena, a la que fue medio botado por las furiosas espumas del avance costero.

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II

Nos conviene declarar ahora que el judío sobreviviente se llamaba Salomón.
Entró, como pudo, después de orearse bien los trapos, en el villorrio de Nuestra Señora de los Remedios.
Y allí fue socorrido por la ancha hospitalidad de los vecinos, a quienes contó, como le pareció más eficaz, los últimos pasos de su vida.
Aquella plácida gente, de levadura aldeana y de buen humor patriarcal, admitió en la vecindad al desvalido Salomón, en que tuvieron motivo cotidiano de entretenimiento exótico.
Vivió algunos años Salomón en el pueblo esteño, sin complicaciones ni disgustos, pues supo aguantar la continua zumba de los que se reían de su idioma, de su nariz, de su galerón, de sus anteojos, de su paraguas y de sus costumbres estrafalarias.
Muy pobre, azorado, buen trabajador, pacífico por completo, con una voz salmódica, con su sonrisa barbada… un día empezaron a notar los vecinos un cambio grandioso, sobremanera intrigante, en el forastero.
Se había enfundado en un levitón rabínico flamante; se hizo de un bastón de categoría; se armó de una biblia hebrea, y se dio a una vida de hombre repentinamente rumboso.
En el paso real del arroyo de Rocha apareció una mañana cierta góndola, dando un vaivén fotográfico a la corriente. Era de Salomón.
Una tarde recorrió las calles del poblacho, manejando una sopanda de paseo.
No paró ahí la cosa. Haciendo un derroche agresivo de dinero, compró la finca más peripuesta del cogollo poblado sobre la mismísima plaza perimetral.
La gente – impresionada – no sabía a qué atribuir tan insólita transformación.
Hasta que un día vino a saberse que Salomón tenía monedas de oro de toda procedencia, tamaño y valor.
La población se dio a magnificar la referencia.
Creyeron todos hallarse en presencia de un milagro.

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III

¿Qué había pasado?
Una mañana al pueblo cuatro pescadores aventureros. Y derramaron la vibración contagiosa de un descubrimiento.
Sobre las costas del Cabo Polonio se había formado una lista vasta y espesa. Parecía haber surgido de algún cataclismo. La verdad era que nadie andaba por allí.
Pero la aparición de la isla fue tema de misterio. Sobre todo, porque de su interior, como si soplaran un caracol de las primeras edades del mundo, salía un gemido fúsil de una cantidad ínsita de palomas que, por el volumen de la masa melódica, debía ser fantásticamente numerosa.
Conforme llegó a oídos de Salomón la nueva de la isla y la denuncia columbina se acordó de la pequeña fortuna que traía en la nave desaparecida.
El dato de las palomas lo tocó en lo más entrañoso y herido de sus recuerdos. Aquellas aves habían sido como hijas suyas. El hervor tornátil y alado era la fascinante atención y alivio de sus últimos días de mercader atrapado…
No aguardó mucho tiempo para encaminarse al sitio del naufragio.
Al cabo de un par de días de peregrinación disimulada, alcanzó una tarde vislumbrar desde una altura óptica la isla de procedencia taumatúrgica.
Era cierto. Allí estaba el cuerpo vegetal, asentado en el mismo espacio trágico donde tropezó y zozobró el barco.
Se aligeró de ropas. Y se arrojó al agua.
Conforme puso el pie en la isla, se desató el gemido helicoidal, imponente de las palomas.
Empezó a caminar en dirección a la sonoridad.
Anduvo, anduvo. Hasta que, de golpe, se vio envuelto y rozado por sus palomas venecianas.
¡Eran las mismas! ¡Cómo se hicieron reconocer! ¡Qué manera de festejar el encuentro con su viejo dueño!
Aquella isla, por lo que atinó a deducir, había sido plantada por sus hijas voladoras. Con seguridad, supieron aprovechar y desparramar las semillas que el traía…
La isla se había arraigado y afirmado en las restingas y en las hendijas de la nave. Y ofrecía el símbolo y la simbiosis de una detenida barca vegetal.
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Cuando Salomón se resolvió a regresar a la playa, las palomas se le colocaron adelante. Y lo condujeron al corazón de la isla, donde se hallaba el mástil central de la barca sumergida.
Descendieron a una cavidad formada por una caja del piso rocoso contra el palo mayor. Y le indicaron que mirara aquello. Y buscara algo…
Salomón se topó con el tesoro del barco, perfectamente alojado y salvo, cubierto, apenitas, por un agua leve, alegre, hialina…
Tomó un puñado de monedas. Y regresó a la costa, prometiéndoles a las palomas – a sus hijitas venecianas – visitarlas a menudo…

IV

Como la gente rochense notara que el auge monetario y suntuoso de Salomón era una consecuencia de los viajes sigilosos que solía realizar, resolvieron hacerlo seguir y vigilar por un indiecito vivísimo, especializado en pesquisas de contrabando y en aclaración de robos ingeniosos.
No convenía tomar en cuenta sus viajes a Montevideo, a Buenos Aires y a ciertos pueblos del norte brasileño, de donde se traía el boato, el oropel, los libros y las valijas y envases de lienzos y bultos. No.
Había que observar aquellos desplazamientos hacia los acantilados del Polonio. De allí debía proceder, sin duda, el surtido aurífero y cantarín de las monedas.
El indiecito, a quien le fuera encomendada la misión estratégica, regresó un día con la explicación ocular y auditiva del prodigio.
Salomón dejaba su vehículo de viaje en un espacio de reparo que habían establecido las altas rocas alternadas.
Sacaba un botecito. Y, sentándose en el listón del medio, se ponía a remar en dirección a la isla, donde era recibido con un canto ajustado de palomas, tan potente, que desde la orilla de la playa se podía escuchar.
Allí se quedaba todo el día.
Al anochecer, retornaba a los peñascos protectores de su sopanda.
A poco de encontrarse en el villorrio, saltaban de su faltriquera monedas encandilantes de oro, del tamaño y el tiempo que le exigieran.
La gente de Rocha usaba un buen humor accional y pintoresco.
Se pusieron de acuerdo unos cuantos vecinos curiosos. Y combinaron una expedición por agua para ganar la isla desde las mismas entradas oceánicas.
Salieron una mañana entre bromas y promesas alucinantes.
Cuando venían acercándose al escenario silvano del naufragio y la fortuna, un gemido polifónico, de inmenso caracol girante, que llenaba la isla, los atrajo y hechizó con auditiva intriga y ansiedad.
Entraron en ella. La volvieron y revolvieron toda.
No hallaron nada. Ni escondrijos, ni restos de náufragos, ni monedas, ni…palomas.
¿De dónde podría sacar Salomón el tesoro reiterativo que exhibía en el pueblo de Nuestra Señora de los Remedios?
¿Dónde estaban aquellas palomas que rebasaban con el zumbo de su monodia los límites isleños?
Misterio enorme, sin acertijo. Pues aunque no se veían las palomas, las palomas existían… SE VEIAN CON EL OÍDO…
¿Quién iba a producir el gimoteo inconfundible, actuante, coral?
Entonces… lo de las monedas… ¿no tendría algo que ver con esta columbina ocultación sonora? ¿No sería, por ventura, un caso de entender con el mismo recelo?
Tal vez las monedas fueran dinero con destino secreto, intencionado. Tesoro que solamente Salomón tendría el privilegio de poder ver y disfrutar…
Con estas cavilosidades regresaban.
De golpe, se agitó el Polonio arisco. Sacudió sus parcelas peligrosas, sus moles azogadas de engullimiento.
Como indignado por una profanación imperdonable, tomó reciamente por los costados la barca de los expedicionarios noveleros. Y la hundió, con la cerrada furia de sus manazas.

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V

Durante mucho tiempo, hubo un encogimiento aislante hacia la isla del Polonio.
Estaba visto que el cabo oceánico castigaba con sus corcovos de absorción la curiosidad de los que vinieran a enterarse del tesoro de los piratas y de las palomas invisibles.
Un día desapareció Salomón.
Con los años, se fue desvaneciendo el miedo tradicional.
Barcos, turistas, vecinos, se fueron acostumbrando a las lejanas mentas de la zona embrujada.
Lo cierto es que nadie consiguió nunca ver las palomas del Polonio.
Nadie pudo sacar una moneda allí.

Todavía a fines del siglo pasado (S. 19) había sobrevivientes en el pueblo de Rocha que aseguraban: que, si alguien aplicara con intención crédula las orejas hacia la isla del Polonio, podría oír desde la costa – medrosa retentiva, trascendente retintín – el treno de las palomas venecianas del judío Salomón.” (38)

Errabundo viandante, ¿sin emociones
Ambuláis por la vida huérfano y laso?
No paséis tan aprisa, tened el paso:
Rocha, también alberga sus corazones!

Elogio de Rocha


Del libro “De Agua(s) Dulce(s) al Cabo Polonio – Una Expedición en la Historia”
Capítulo III - Cabo Polonio -del autor.
Subtítulo incorporado para la presente publicación.

BIBLIOGRAFÍA:

29) Ensayo de una Bibliografía, Cartografía e Iconografía del Departamento de Rocha * 1516 – 1945 – Editado en el año 1947.

30) Entre el Olvido y la Memoria de Eduardo Martínez Rovira – Apuntes de Rocha y Maldonado – Universidad de la República – Dirección General de Extensión Universitaria. Editado en 1982.

31) ANTONIO MAGDALENO, Teniente de Marina
(Diccionario Geográfico del Uruguay) de Orestes Araújo – año 1900.

32) Los misterios del Tacuarí del libro “De naufragios y Leyendas en las costas de Rocha – Juan Antonio Varese – Editorial Fin de Siglo – Diciembre de 1993.

33) (Orestes Araújo 1900 Diccionario Geográfico del Uruguay. Diccionario Geográfico del Uruguay Orestes Araújo 1900 Diccionario Geográfico del Uruguay.

34) HISTORIA DEBAJO DEL MAR (2ª y última parte) INTRODUCCIÓN A LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA EN EL RÍO DE LA PLATA. Arqueólogo Antonio Lezama – Departamento de Arqueología – Universidad de la República.

35) B. SIERRA: APUNTES - Diccionario Geográfico del Uruguay Orestes Araújo 1900. Diccionario Geográfico del Uruguay Orestes Araújo 1900 Diccionario Geográfico del Uruguay.

36) MARÍA A. DÍAZ DE GUERRA “DICCIONARIO BIOGRÁFICO DE LA CIUDAD DE MALDONADO (1755 – 1900) ´´Arch. Gral. De la Nación; Particulares, Caja 46, Carpeta 7, año 1826.´´

37) Índices Uruguayo – Sección Rocha - Noviembre de 1936.

38) Almanaque del Banco de Seguros del Estado año 1955

NÉSTOR ROCHA

Pueden escribirle a Néstor Rocha a su mail: rocharochanestor@hotmail.com

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