MEMORIAS DE AGUAS DULCES PARTE 2
MEMORIAS DE AGUAS DULCES PARTE 2

“Aunque sólo existiera una verdad única, no se podrían pintar cien cuadros sobre el mismo tema” Pablo Ruiz Picasso – Pintor español (Málaga 1881 – Mougins 1973



LAS LAGUNAS

Aguas Dulces nació rodeada de pequeñas lagunas, esteros y aún hoy subsisten algunas de ellas. Podemos recordar la laguna “De las Lisas” próxima al Gainford, y las más cercanas del balneario fueron las lagunas “De los Ahogados” después pasó a llamarse de “Los García” que viniendo por el camino viejo o primitivo se pasaba por las inmediaciones de un corral de palmas, “De los Cuadrado”, “Amelia Calimares” luego conocida por “Clotilde Briozzo” ó “de los Briozzo”, “De los Capinchos” y los esteros “De Juanillo” y “De los Cuadrado”.

MEMORIAS DE AGUAS DULCES PARTE 2

Don Eduardo Torres recuerda a una de las lagunas “íbamos a buscar agua a la Laguna de los Ahogados, era muy grande, (ya se habían ahogados dos hermanos que fueron a bañarse), cuando sentimos unos gritos y vimos que venía uno a toda carrera”. En esta ocasión un carrero de apellido Sánchez que hacía fletes en un carro tirado por tres caballos desde Castillos a Aguas Dulces, se aproximó a la laguna a dar de beber a los equinos, Torres lo recordó así: “ese día hacía mucho calor y los caballos venían rabiosos de sed y se tiraron nomás, el lugar era barrancoso y se clavaron de cabeza con el carro, el hombre y todos se ahogaron”.

Como hemos reseñado, el balneario Aguas Dulces cuenta con varias lagunas y humedales, en el pasado las hubo más y la acción del viento sobre la arena en complicidad con la barrera de árboles las cubrió y ya no existen prácticamente. Había una laguna llamada de los Molina o de los Moros, de una extensión que oscilaba entre los 200 a 300 metros de largo por unos 100 metros de ancho, no tenía “sangradera” al mar, era el hábitat de todo tipo de aves de los humedales y de una gran cantidad de capinchos.

En esta laguna, cuenta Joaquín Rocha: “había mucha pesca, íbamos con mi hermano el “Nene”, mi primo Diego y yo; se encarnaba y se sacaba, era pique seguro, bagres amarillos de uno o dos quilogramos”.

Entre El Gainford (que en sus proximidades estaba la laguna de “Los Sánchez”, que aún queda como una lagunita) y el balneario Aguas Dulces, existía un médano de grandes dimensiones llamado el “Médano Dorado”. En el entorno de este médano en la ocasión de grandes lluvias se formaban manantiales con espejos de agua en los que flotaba un tipo de arena liviana, “una nata de arena, quien se introdujera en ella era succionado por la arena”; afirmó Joaquín Rocha Méndez Blanco.



EL INGRESO AL BALNEARIO

Con relación a las dificultades planteadas para ingresar al balneario, recogemos del artículo del Profesor Jesús Perdomo lo siguiente: “Doña Serafina González, tía de Amabilio aconsejaba a su descendencia allá por 1900, no les cierren las porteras a esa gente. Vienen por los niños y gente enferma que necesitan de la playa para curarse.”

La historia de Aguas Dulces es el aporte de vecinos que a través de sus relatos nos han proporcionado interesantes historias y que forman parte de nuestras raíces e identidades. De los numerosos diálogos hemos rescatado que a fines del último cuarto del siglo XIX hasta promediar la década del 40 del siglo XX, los vehículos empleados para ingresar a nuestro balneario fueron a tracción a sangre, con el esfuerzo de caballos y bueyes: carretas, carros, sulkys. Además existieron empresas de transporte de pasajeros en carros de cuatro ruedas y entre ellas podemos recordar a las de Amonte, Vigliola, y Gómez Hermanos.

Don Mario Ubal Olivera recuerda que por el año 1935, el vecino Rufino Cuadrado instaló un puente hecho con desorillos de madera atados entre sí con alambres sobre un terreno anegadizo, entre las propiedades de Ramón Romero y Claudio Sena con el fin de que ingresaran los primeros vehículos motorizados al balneario, estos eran unos Ford T ó Ford a “bigote”, en una verdadera aventura por el camino viejo a Aguas Dulces. No solamente se transportaba pasajeros en los diversos vehículos que hemos mencionado, también alimentos, utilería para la cocina y diversos elementos de uso diario y personal.

Don Eduardo Torres recordó que siendo niño y viviendo en esa oportunidad en el Paraje el Maturrango, más precisamente en el año 1917, viajó al balneario Aguas Dulces en una carreta tirada por cuatro yuntas de bueyes y se demoró todo un día para llegar a este lugar. Esa jornada la rememoró de la siguiente manera:”la carga era grande y pesada, llevábamos leña, carbón, enseres de la cocina, alimentos. Para poder entrar al balneario teníamos que conseguir otra yunta de bueyes para ayudar cinchar a los que traíamos y de yapa había que poner un caballo adelante.”

“Don Eduardo aclaró “los animales venían cansados y las arenas eran tan sueltas que no se conocía ni un solo pasto, todo era arena virgen y la carreta se enterraba hasta media rueda”. Además reconoció que llegar a Aguas Dulces significaba un gran sacrificio y agregó “estrenamos el ranchito, nuevito, recién hechito y yo era un botija”.



EL TRANSPORTE DE PASAJEROS

A mediados de 1940 a 1950, aproximadamente se construyó la actual ruta 16, la que une a Castillos con Aguas Dulces, lo que llevó a que el tránsito fuera más fluido. El transporte colectivo sufrió modificaciones, se empezaron a utilizar camiones, camionetas, taxis y ómnibus.

Vamos a mencionar algunos de ellos, pero fueron muchos más y están probablemente en la memoria colectiva, como recordarán las personas mayores, aquellas excursiones domingueras, cuando se viajaba en el ómnibus de don Andrés Dávila y Ángel Saldain apodado cariñosamente “El Abuelo”; de Clecisio Rocha en su camioncito, de Leonidas “Toto” Castellanos en su camioneta, de Ademar “Pandimillo” González en su Chrysler negro, que oficiaba de taxímetro, y de los campamentos debajo de las acacias y al lado de los médanos de la costa.



EL CRECIMIENTO DE AGUAS DULCES

En un entorno de médanos, espejos de agua y esteros, Aguas Dulces fue creciendo sin ningún plan de urbanización, primero la costa se fue sembrando de ranchitos de paja, totora, juncos sobre palos, nos referimos a los palafitos, en una actitud osada, desafiante con el océano pero un deleite para sus moradores, tribuna privilegiada para apreciar un amplio y diáfano horizonte en los mejores días de verano. O para sufrir la aterradora emoción de un mar embravecido donde los palafitos acomodaban el “cuerpo” ante los embates de las olas encrespadas de espuma, o el disfrute en las cálidas noches de verano del espectáculo que ofrecen las olas con sus fosforescencias, particularmente en los días de luna llena.

Avelino Rocha afirma a algunos de los primeros pobladores que tuvieron viviendas propias y para alquilar que recuerda del balneario Aguas Dulces: Plácido Terra, Noé Olivera, José Calimares, Nicanor Rocha. Otros vecinos Damasceno Sena, Horacio Sena, Asunción Terra…

Luego otras viviendas fueron emergiendo entre los médanos; al principio sus pisos fueron de arena, luego de maderas, ladrillos, portland. Los techos de los ranchitos de Aguas Dulces se construían de dos estilos: “a dos aguas” o “piramidal”.

Los vientos del otoño, invierno y primavera sepultaban prácticamente a las casas de veraneo con la arena voladora de los médanos del entorno. A fines de primavera ya se las empezaba a desenterrar o descubrir para disfrutar de un nuevo verano.

Don Eduardo Torres comentó que“las construcciones eran un poco rústicas, no como las de ahora, los ranchos los hacían más o menos para que duraran un par de años. El primer año lo disfrutábamos lindo, al poco tiempo había que reformarlo”. Al respecto recordó una anécdota de las primeras décadas del siglo 20“Hubieron grandes vividores o piratas que hacían ranchos en el verano para alquilar, al rancho de uno lo deshacían para poder alquilar las suyas pero eran peores que las viviendas de nosotros.”

MEMORIAS DE AGUAS DULCES PARTE 2

Generalmente las cocinas eran debajo de un techado que continuaba a uno de los aleros del rancho, llamados también barandas; allí solían haber mesas, sillas, utilería de cocina, primus o braseros a carbón, luego se fueron incorporando cocinas a leña o la Volcán. De Castillos se traía agua potable en damajuanas de 5 o 10 litros, aquellas que tenían la canasta de mimbre para suministrarse de este vital elemento. ¿Quién no recuerda las cachimbas del balneario construidas con una barrica de madera, cuántas veces bebimos de esa agua?

La mayoría de las primeras cachimbas de barrica estaban ubicadas al frente de la vivienda, cuando se aterraban iban los “cachimberos” a sacarles la arena con una pala especial que tenía dos mangos largos de madera. Mientras que en el fondo del predio estaba el baño construido con los mismos materiales de la vivienda con su correspondiente letrina. Los pozos negros, antes de que se construyeran en ladrillos o bloques, fueron de barricas de madera. Luego se construyeron viviendas con otros tipos de materiales, los pioneros fueron los vecinos Miguel Riet Correa con un rancho de “adobe” y Plácido Terra edificó con madera.

Al producirse un nucleamiento de pobladores hay diversas necesidades que atender y hoy nos referiremos a las actividades comerciales en los albores de Aguas Dulces. El primer almacén fue el de Virgilio Olivera, que según Antonia “Pocha” Faget es el pionero de esta actividad comercial; luego se instalaron Benito Amaral y Claudio Acosta.



LOS HOTELES Y BOLICHES.

El primer hotel fue de Brian Gil Taylor que anexó además almacén y una cancha de taba. Fueron comerciantes los vecinos Carlos Paz, José Diego, la sociedad Bernardo Ventura-Vicente Juaní. Miguel Araujo instaló el segundo hotel del balneario en las inmediaciones de lo que hoy es la Escuela, donde existía una cachimba que les abastecía de agua como también a numerosos vecinos.

Miguel Araujo vendió su hotel a los señores José Rondoni y Julio Rodino que tiempo después lo trasladaron a un lugar muy próximo al parque del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, sobre la costa. Debemos recordar el restorán y salón de baile de Avelino Rocha y la Terraza de Eduardo Torres que también era un local bailable. Después surgió otro local bailable: “La Boca del Lobo” de Olivar Acosta, el día de su estreno llovió torrencialmente y se inundó totalmente, entre todos los vecinos la desagotaron y dio comienzo la diversión. La Boca del Lobo estuvo donde hoy funciona La Terraza.

En el año 1952 el mar destruyó el local La Terraza; se construyó nuevamente, esta vez con dolmenit, prosiguió realizando bailes familiares e infantiles a los sones de las guitarras, acordeón a piano y bandoneón, en este local no se cobraba la entrada y el negocio estaba en el consumo de la cantina. La Terraza dispuso de una radio a batería y esto concitó a muchos clientes por la atracción que significaba la radiodifusión en aquellas épocas, por ejemplo escuchando partidos de fútbol, radionovelas, musicales, noticias. Existieron más centros de diversión y entre ellos podemos recordar a Eitel del Cerro y Artigas Ubal.

Desde mitad del siglo pasado existe un comercio de almacén y otros rubros – una institución comercial - propiedad de Luis Alberto “Chato” San Martín, ubicado en la avenida Cachimba y Faroles; su esposa Gladys Velázquez Fernández fue la primera enfermera del balneario, efectuando el control de la presión arterial, aplicando inyectables y otras atenciones primarias de salud.

Hubo un almacén en la cañada que pasa próximo al ex local de la Comisaría, sus propietarios eran Leoncio Rocha y doña Ema Molina Castellanos, su esposa. Para acceder a este comercio había que pasar por un puentecito de madera; era un ranchito, pintoresco por su ubicación, en la calle Cachimba y Faroles.



PISTA DE ATERRIZAJE EN LA COSTA

“Entre 1959 y 1962” – afirma Raúl Torres Gabito – “un primo de mi madre, Ricardo Martínez Barrios que era piloto vino en avioneta 2 ó 3 años seguidos a una fiesta familiar, pues mi madre cumplía el 23 de enero y mi padre el 29 de enero, en el fin de semana intermedio y era la oportunidad de reunirnos la familia todos los años…” La llegada de esta avioneta era todo un acontecimiento en el balneario ya que aterrizaba y despegaba en la costa, atrapaba la atención de veraneantes y cautivaban a todos los niños, era una fiesta!



LOS PERSONAJES DE AGUAS DULCES

“El Chacarita”, “El Beco” y el “Chato,” tres personajes de una misma época, referentes ineludibles en la memoria colectiva de pobladores permanentes, estacionales y ocasionales. Marcaron un hito en la historia del balneario, como en toda comunidad humana existen esos personajes que quedan prendidos en el recuerdo de cada uno, el de haberlo vivido o el de pertenecer a un mismo vecindario.

Carlos Arrieche comentó la idiosincrasia bolichera de Óscar Ojeda Talayer, conocido popularmente por el “Chacarita”, “el primer bolichito que tuvo fue en la casa de familia, era un centro de atracción especial, como el viejo proverbio < al boliche lo hace el bolichero>, siempre de buen talante, chistes, con actitudes que conquistaban a los clientes”, concitaba la concurrencia de gente veterana y de jóvenes. Afirmó además que se trató de un excelente amigo, buena persona, servicial, y en su consideración “era un personaje en Aguas Dulces”, Arrieche recordó una anécdota entre el “Chacarita” y unos turistas brasileños – era muy raro ver en esa época turistas del Brasil – los recién llegados pidieron agua mineral y el comerciante les dijo que tenía una sola marca.

En esta línea se generó el diálogo donde el producto pertenecía a una afamada marca de Colas…”lo único que tengo es Itú,…Itú…, uno de los brasileños lo miró en serio – pensó que había metido la pata - y bueno, y usted…, y usted…

A Óscar Ojeda Talayer le gustaban las copas, especialmente la grapa y cuentan que le daba por jugar al salto largo, tomaba carrera dentro de su comercio, desde el fondo hacia la calle, la vieja Gorlerito, hoy Cachimba y Faroles. Comentan que “…le quedaban los talones ni que hablar, la gente disfrutaba, él era así!” Actualmente a este comercio lo trabaja su hijo, la clientela se caracteriza por su juventud.

Diamantino “Beco” de los Santos, el patriarca de Aguas Dulces, tenía un boliche con un ambiente más bohemio. “Ahí nos juntábamos varias generaciones, era la < confitería> si tenías un amigo y no invitarlo a lo del Beco, era no estar en Aguas Dulces; otra persona que no dejaba a nadie a pie, doña Ramona, la compañera del Beco…” afirmó Arrieche.



MÚSICA Y POESÍA

Estos personajes fueron motivo de una canción de la pluma del poeta Hugo Baraldi, de su Aguas Dulces, vaya saber cuál fue el momento inspirador, en su carnicería…? en su rancho “Noctilucas” en noches de guitarreadas, vaya uno a saber…? la letra dice así, clásicamente interpretado por Nelson “Pindingo” Pereyra:

EN AGUAS DULCES

En Aguas Dulces está la locura,
Todo es amor y soleada hermosura,
En Aguas Dulces no tengo problemas
Me tomo un vino y se me van las penas

Y en la Terraza en un baile pelado,
O en lo del Chato pidiendo fiado
Y si me quedo del todo sin guita
Sé que el Chacarita da un pucho prestado

Y como estoy del todo reseco
En zapatillas silbando me voy
A despedirme allá en lo del Beco
De gran bohemio y perdido que soy

Nelson “Pindingo” Pereyra es oriundo de la localidad de Lascano, siendo muy joven se radica en el Paraje Sarandí del Consejo, en este medio rural aprendió a tocar la guitarra con Rafael Abreu. Cuando fue a Aguas Dulces por primera vez le impresionó la inmensidad del mar y las tres filas de ranchos en la costa, mayoritariamente palafitos, inclusive las cachimbas. Recogiendo sus palabras “…y me marcó de verdad, fue por el año 1967 ó 1968,… empecé a pulsar las cuerdas de mi guitarra en el rancho a “Redoblar” de Pancho Lujambio, donde se armaban guitarreadas, la mayoría era gente de Castillos y algunos de Montevideo”.

Nelson conoció a Hugo Baraldi en el Consejo y que marcó toda una época, es uno de los poetas de Aguas Dulces, autor de “Cachimba y Faroles”, “En Aguas Dulces”. En su rancho “Noctilucas”…”en este rancho tuvimos guitarreadas infinitas, donde estuvieron Nacho Suárez, Larbanois y Carrero y otros, la verdad, se ha perdido todo eso”.

“Pindingo” se refiere al poeta Humberto Ochoa como un hermano musical, es la persona que ha marcado la cultura de Aguas Dulces, de Castillos, el tema que interpreta Pereyra “Camaronero” fue escrito en 1983. “El tema emblemático de Aguas Dulces es Cachimba y Faroles, la simbiosis, la bohemia y amigos de Humberto estaban en Aguas Dulces”.



CLUB DE AGUAS DULCES

En el año 1961 de acuerdo a la información de personas involucradas en este proyecto, Carlos Julio Arrieche Ferrer y Raúl Agapito Zeballos Bonilla, se construye con el aporte de numerosos vecinos que donaban bolsas de portland, chapas de fibrocemento, mampostería, maderas y otros materiales y se inaugura la sede del Club Social y Deportivo Aguas Dulces. Éste club fue impulsado por el Club Juventud y Progreso de Castillos y un grupo de funcionarios bancarios, se recuerda a uno de los grandes entusiastas: Don HildeFaget.

Más tarde, entre el local del “Chato” San Martín y el Club se construye una cancha de Vóleibol con piso de arena. En la tardecita y con luz diurna comenzaba a reunirse la muchachada y armaban partidos. Fue tal entusiasmo el deportivo y la presencia de espectadores, que se prolongaba hasta tarde de la noche. Fueron mezclándose otros jugadores no tan jóvenes. Por este motivo fue que se colocaron en cada esquina de la cancha unos postes de madera y en cada uno de ellos, un farol a mantilla a queroseno y a presión. Para que alumbrara lo mejor posible había que “bombearles” para darles aire. La cancha quedaba a media luz, pero igualmente se disputaban los encuentros.

En la sede del Club se construyó una cancha de bochas; la Comisión de Damas armaba juegos de conga, lotería, bingo… y con estos entretenimientos el centro social reunía fondos para diversas actividades.

La cantina generalmente se arrendaba, y aún hoy se sigue con la misma modalidad pero la función social no es tan preponderante como en las épocas siguientes de su construcción. Recuerdan a Víctor Hugo Gómez y su familia que estaba a cargo de la cantina; este vecino tenía una orquesta musical que se llamó “Víctor Hugo y Sus Muchachos” y organizaba las jornadas bailables del Club. También actuaron otras orquestas, “Los Megatónicos”, “Estrellas del Ritmo”, un conjunto juvenil llamado “Unión” que la integraban Carlos Miraglia, Carlos Arrieche, Blanco Balao, Alfredo Lujambio, Carlos Julio Amaral, Carlos Rodríguez y Heriberto Sosa. Hubo un cantinero, cantor de tangos, Dante Fernández que cuando te servía una copa, entonaba una letra tanguera, marcó su impronta también, enfrente tenía al “Chacarita” y no podía quedarse atrás.



LA ESCUELA

Aguas Dulces creció y fue necesario una escuela que atendiera a su población infantil y el de sus adyacencias. El dictado de clases comenzó el 10 de abril de 1963 en un garaje de la casa de veraneo de Luis Améndola, luego el centro educativo recorrió varios locales hasta que logró tener su propio edificio. En la iniciativa de un nuevo local, adecuado a un centro educativo, estuvo presente la señora Gladys Velázquez Fernández hablando con diversos representantes nacionales, entre ellos un asiduo veraneante durante décadas: Antonio Gabito Barrios.

En la actual Escuela su primera docente fue la Maestra Gladys Barrios de Pérez, de la ciudad de Rocha. También fue Maestro Efraín Terra – Profesor de Historia en el Liceo de Castillos en la materia de Historia, fui uno de sus alumnos en aquella efervescente década del 1960. Hoy tiene su “boliche: Lo del Maestro” y en ella se desgranan un sinnúmero de historias de Aguas Dulces y su entorno. Entre copa y copa, comida y comida, una “suerte” de centro cultural.



LAS ARENAS NEGRAS Y LA CAPILLA

Caminar de noche por la costa rumbo a Valizas, sin influjo de la iluminación artificial, y acompañado… sonido rítmico del mar, como telón de fondo y cuando pisamos en la arena húmeda apreciamos una fluorescencia en torno a nuestros pies, el desconocedor de este fenómeno, obviamente se pregunta ¿esto qué es? Los pobladores lo atribuyen a las propiedades de las arenas negras.

En la década del 1960 se realizó una prospección de las arenas negras entre Aguas Dulces y Barra de Valizas… a comienzos del actual siglo 21 la Sociedad Uruguaya de Geología efectuó una Evaluación de Reservas de Arenas Negras en Aguas Dulces. Se estudiaron los antecedentes de Ancap con el fin de “analizar la pre factibilidadde su explotación hasta lograr la separación y concentración de cada uno de los minerales de interés.”

De dicha prospección resultó “Las reservas expresadas en miles de toneladas son las siguientes: probadas 3600, probables 5500 y posibles 16000…. Considerando las reservas demostradas (…) con los precios del año 2000 se estima un valor del yacimiento de U$S 650 millones…” (8)

En el año 1967 se inauguró la capilla de Aguas Dulces en un modesto local siendo el cura párroco el Padre Lauro Nogal.



EL CAMPAMENTO LICEAL

El Liceo de Castillos “José Aldunate Ferreira” bajo la Dirección del Profesor Walter Beloqui Centurión impulsó un campamento estudiantil en el balneario, se les donó un predio en lo que fuera el campin Municipal o en sus proximidades sobre la hoy Avda. Palafitos. El objeto era que funcionara como un lugar de encuentro no sólo para los estudiantes de Castillos, sino que fuese utilizado también por otros liceos del Departamento de Rocha.

En el predio existía una casona de mampostería y el lugar era liderado por un Profesor que supo impartir docencia a numerosas generaciones, el Profesor Luciano de los Santos. Se realizaban tareas recreativas y de investigación. Durante la dictadura cívico militar en nuestro país este lugar fue desafectado de la órbita del Liceo local.

Dos ediles de la ex Junta Local de Castillos Rubén Céspedes y Juan Manuel Olivera se interesaron por reactivar este campamento, realizaron pedido de informes sobre el bien inmueble al Intendente Municipal Dr. Irineo Riet Correa, no aparecieron los documentos y son contestes en indicar que desaparecieron durante el gobierno de facto.

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BIBLIOGRAFÍAS Y PUBLICACIONES CONSULTADAS:

1)Revista Minas de 1949 y escrito por Rodolfo Obregón
2) Benjamín Sierra y Sierra: Apuntes para la geografía del departamento de Rocha
3) Repartido Nº 105 – Agosto 1942 – Carpeta Nº 211 de 1942
4) El Palmareño de diciembre de 2000
5) El Palmareño ídem
6) El Palmareño ídem
7) Libro ÍNDICES URUGUAYOS – Sección Rocha de noviembre de 1936 en la página 160.
8) Sociedad Uruguaya de Geología Revista Nº 10 año 2003.
9), 10), 11) y 12) De Naufragios y Leyendas en las costas de Rocha – Juan Antonio Varese.

Pueden escribirle a Néstor Rocha a su mail: rocharochanestor@hotmail.com



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